La primera idea era sencilla: la cantante estadounidense Taylor Swift anuncia nuevo trabajo, que se publicará el próximo diez de noviembre y viene a suceder el éxito de 1989. La segunda consistía en publicar 1989 palabras sobre 1989, uno de los mejores discos de los últimos años. Al final, 1989 caracteres para reseñar una aventura en la que la cantante pasó de convertirse en la niña mimada del público norteamericano a una estrella internacional.
Blank Space el primer gran momento que encontramos. You look like my next mistake. Love’s a game, wanna play? (Pareces mi siguiente error. El amor es un juego, ¿quieres jugar?). Un tema hipnótico con un estribillo sobresaliente, una gran interpretación vocal y una maravillosa producción. ¿Qué tienen en común Baby One More Time de Britney Spears y I Kissed a Girl de Katy Perry con Blank Space? El músico sueco Max Martin ha definido el sonido de la música pop en la última década. Y su producción se encuentra detrás de las principales canciones de 1989. Su elección no es al azar. Puede argumentarse que Taylor Swift no hace nada nuevo, pero nadie factura canciones de pop electrónico como ella.
¿Se acuerdan de Get Lucky de Daft Punk? Un tema que sigue sonando a diario en las emisoras de todo el mundo. Los tonos salidos de los años ochenta de 1989 lo colocan en línea con el último álbum de la formación francesa. De hecho 1989 hace referencia tanto al año de nacimiento de Taylor Swift como al sonido del disco.
¿Cuántos álbumes tienen solamente una canción que merezca la pena? Algunos incluso ninguna. El problema viene cuando descubrimos que aun faltan dos de los mejores temas del álbum. El estribillo de Shake It Off y la potencia de Bad Blood. La escucha es obligada. Otra canción imprescindible: la inmediatez de How You Get The Girl.
Vale. No todo van a ser halagos para la estadounidense. En el final, en baladas como This Love o Clean, bajan las revoluciones y el nivel. Una pena. Y aún con eso hablamos de un álbum de pop redondo.