David Martínez, conocido artísticamente como Rayden, es un artista que traspasa fronteras con su música y se ha convertido en uno autor que levanta pasiones en nuestro país. No en vano, su último álbum llegó a ser número uno en ventas. La gira del músico de rap (aunque cuesta definirle de de esa manera) pasará por la sala BNS de Santander el tres de marzo. Nos adentramos en sus canciones.
Y seremos los más valientes del cementerio. Y dirán que fuimos necios queriendo serlo. En nuestra lápida pondrá, no dejaron de luchar, se atrevieron a vivir; y salieron a ganar.
La recomendación es no asustarse y adentrarse sin temor en la música de Rayden. ¿Un artista de rap? Definir a Rayden como un músico de rap cada vez tiene menos sentido. Hablamos sencillamente de un artista sin discusión que es capaz de traspasar fronteras, unificando canciones de rap con tintes de pop y tintes de rock hasta transformarse en uno de los intérpretes más interesantes del panorama nacional. David Martínez, conocido artísticamente como Rayden, canta poesía y es mucho más que un solo género musical.
“No dejo de hacer rap; solo me valgo de él para hacer camino en forma de canciones”. El propio artista define muy bien como se mueven sus canciones actualmente; basta con escuchar los primeros compases de su último álbum (Antónimo, 2017), donde el artista recita sus rimas al ritmo de una guitarra agresiva. No hago rap, no hago rap, no. Y a la par, a la par hago más por, más por él, más que tú sin hacerlo. Hago lo que me sale de dentro. Lo que siento no no tiene nombre.
Matemática de la carne (2014) fue un éxito. Tema incluido en el tercer álbum del músico con el que demostró que podía ser más que una cara visible del rap. Interminables giras por España, confirmaciones en decenas de festivales y la demostración de que su música podía alcanzar incluso a personas que nunca antes se habían adentrado en ese estilo. Tenemos predestinada en la sociedad una imagen muy marcada del rap, pero aquí no hay chándal ni gorra; encontramos estribillos pop, guitarras y letras contrarias a la violencia. ¿Un claro ejemplo? El marcado estribillo de Haciéndonos los muertos. Uno de los mejores temas que pueden encontrarse en el último disco de Rayden.
Más ejemplos. Puerta y Pequeño Torbellino siguen la misma estela, la segunda con la suave colaboración de la banda de pop intimista Mabü. De hecho, una de las características de Rayden es que a lo largo de su carrera ha colaborado con decenas de artistas de géneros dispares. En Antónimo encontramos otras voces femeninas como Carmen Boza o la actriz Leonor Watling, cara visible de Marlango, que con su fusión de jazz y pop se ha convertido en los últimos años en una formación de lo más interesante. La voz de la artista, alternándose con los ritmos de Rayden sobre una melodía oscura, es cuanto menos sorprendente.
Conviene destacar también como curiosidad que el músico haya obviado una de sus mejores canciones en su último álbum. Imperdible, con la colaboración de Sidecars, no forma parte del listado de canciones pese a haber sido editada este año. Un tema que demuestra como dos estilos aparentemente opuestos pueden confluir. Ese es el secreto de Rayden: no hace los mejores discos de rap, tendrá muchos detractores y por momentos parece quedarse a medias entre varios estilos; pero su fórmula funciona (llegando a ser número uno en ventas en nuestro país), sus letras destacan y es capaz de conseguir que muchas personas se encuentren escuchando un estilo que nunca habrían imaginado.
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